| portal > inicio > Documentos teóricos > El cajón de QuadraQuinta > pag 1 > La música y el sonido...pag 2 de 2 |
|
La música y el sonido en el aula de lengua
castellana y literatura (pag 2) por Natalia Bernabeu Morón
La música en el aula de
secundaria. Igualmente, para transmitir conocimientos, se recurre tanto a la vía racional y lógica como a la emotiva. Se utilizan recursos de diferentes disciplinas como la psicomotricidad, la dinámica de grupos, el juego, el teatro, la relajación, la música, etc. La sesión de clase se estructura en cuatro etapas: 1) el caldeamiento (actividades de motricidad: movimientos sencillos en las que los alumnos realizan una descarca catártica de sus tensiones); 2) la relajación (física y mental, en la cual los alumnos destensan el cuerpo, manteniendo despierta, pero tranquila, su mente); 3) el desarrollo de las actividades propuestas por el profesor (aprendizaje por descubrimiento) y 4) la explicación de los contenidos teóricos. Durante las fases de caldeamiento y relajación se va creando una situación imaginaria a partir de la cual proponemos a los alumnos diferentes actividades en las que desarrollan su creatividad. Así, si queremos estudiar, por ejemplo, el género narrativo, podremos proponerles, (con ayuda de la relajación y el paisaje sonoro creado por la música que hemos escogido), un viaje por un bosque misterioso, lugar fantástico en el que pueden vivir distintas peripecias. Posteriormente tendrán que narrar su aventura en una composición personal, a partir de la cual se irán desvelando los contenidos teóricos. Según los distintos usos que hagamos de la música y el sonido, podremos crear una atmósfera propicia para el trabajo, fomentar la comunicación y la cohesión de los miembros del grupo, favorecer el reconocimiento y la catarsis de las emociones personales, hacer aflorar en la mente los deseos y anhelos más íntimos, fomentar la autoestima, etc. La musicoterapia tiene múltiples aplicaciones en distintos niveles de complejidad. En el aula de secundaria hacemos un uso limitado de estos recursos, con objetivos claros y definidos. Hay que tener en cuenta que trabajamos inicialmente con chicos sanos, en los que queremos potenciar todas sus facultades cognitivas y mentales y sus habilidades sociales, ayudarles a crear una visión ajustada de la realidad y de sí mismos, etc. La elección de la música. La intensidad: Una música con un sonido muy intenso produce en sí misma un grado de satisfacción mayor que una música débil. Para crear el clima sonoro la música debe tener un nivel aceptable. Un cambio de nivel sonoro es adecuado para acentuar un momento climático y puede tener muchas implicaciones emocionales. Los alumnos prefieren altos niveles de sonoridad. Al comenzar las actividades con música es conveniente utilizar un nivel alto, pues esto evita distracciones, pero, poco a poco, hay que enseñarles a concentrarse para captar los contrastes y apreciar los sonidos más suaves. No obstante, no conviene abusar de los cambios de intensidad en el sonido. La vibración: Las frecuencias altas suponen un estímulo nervioso intenso, mientras que las bajas tienen un efecto relajador. El timbre: Es la cantidad de armónicos que contiene un sonido. Cada instrumento y cada voz tiene esta cualidad especial y única. A veces, asociados al timbre, pero también a la altura o a la tonalidad de una determinada música, pueden aparecer fotismos, un caso de sinestesia que consiste en asociar colores a los sonidos. Algunos alumnos, al cerrar los ojos y escuchar la música, pueden tener percepciones visuales de diferentes colores. El ritmo: Es el fluir de la música en el tiempo. Puede ser más o menos dinámico, según el efecto que pretendamos crear. Un ritmo muy rápido y acentuado mueve a la acción y al movimiento; un ritmo lento, en cambio, favorece la relajación. Uno repetitivo puede enervar o deprimir. El silencio: El silencio es la ausencia de sonido. A veces, los silencios, por contraste con la música, se cargan de significaciones emocionales, simbólicos o culturales. Una larga pausa entre dos músicas es un medio de unir al grupo que comparte el sentimiento de expectación y emoción ante lo que en ese momento, ahí, está pasando. Pero el silencio absoluto no existe, ya que los seres vivos, por el mero hecho de estarlo producimos sonidos. Un ejercicio interesante es pedir a los alumnos que escuchen sus sonidos internos. Se les pide que con las dos manos se tapen los ojos y con cada uno de sus pulgares los oídos, y que escuchen los sonidos de dentro. Percibirán un pitido agudo (su tensión nerviosa) y por debajo, un zumbido grave (el sonido de la circulación sanguínea). El material necesario. Un Lector portátil de CD. Una discografía básica. Algunos sencillos instrumentos musicales.
Discografía básica. Música
suave para la relajación. (Instrumental) Música de campanas
tibetanas (relajación profunda) Música suave (instrumental
y/o cantada) Música de danzas
circulares. Música étnica. Cantautores y grupos Música de cine. Música clásica. Paz, plenitud: 2¼ movimiento de la 6¼ sinfonía de Beethoven. 3¼ movimiento de la 9¼ sinfonía de Beethoven. Adagio en si menor de Albinoni. Alegría serena: Comienzo del 2¼ movimiento de la 1¼ sinfonía de Beethoven.Coral Jesu bleibet meine Freude de Bach. 1¼ movimiento del concierto para arpa y orquesta en si bemol mayor, n¼ 6 de Handel. Minuetto en A mayor de Boccherini. Alegría: Danzas húngaras n¼ 1 y 5 de Brahms. 3¼ movimiento del Verano de Las cuatro estaciones de Vivaldi. Melancolía: 2¼ movimiento del Invierno de Las cuatro espaciones de Vivaldi. 2¼ movimiento de la 7¼ sinfonía de Beethoven. Adagieto de la 5¼ sinfonía de Mahler. Tristeza, dolor: 2¼ movimiento de la 3¼ sinfonía de Beethoven. Meditación de Massenet. 1¼ movimiento del Stabat Mater de Pergolesi. Valse triste de Sibelius. Fuerza, energía: 1¼ Vesper de Rachmaninov. Romanticismo: Canon en re de Pachelbel. Aria Dies Bildnis ist bezaubernd schön de La flauta mágica de Mozart. Serenidad, espiritualidad: Air de Bach. Peligro, desequilibrio, miedo: Comienzo del The Abakening of Jacob de Penderecki. Comienzo del concierto para cello n¼ 2 de Penderecki. Concierto para viola y orquesta de Penderecki. Comienzo de la Danza infernal de Stravinsky. Comienzo del Angelus de Wojciech Kilar. A veces, puede ser útil también la música descriptiva (Sibelius o Gofré) para ambientar determinadas escenas. Algunas piezas de ópera, sobre todo de Mozart y Verdi, son adecuadas cuando queremos que, durante el caldeamiento, los alumnos canten. Para la creación de los distintos contextos imaginarios funcionan bien piezas de música antigua, danzas del Renacimiento, obras barrocas, etc. Bibliografía
|
| portal > inicio > Documentos teóricos > El cajón de QuadraQuinta > pag 1 > La música y el sonido...pag 2 de 2 |
© 2002 QuadraQuinta/ Diseño: Andy Goldstein/ Dirección General: Natalia Bernabeu Morón y Andy Goldstein