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La música y el sonido en el aula de lengua castellana y literatura (pag 2)
Artículo publicado en "Comunicación y Pedagogía", número 173, marzo-abril 2001
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por Natalia Bernabeu Morón

 

La música en el aula de secundaria.
La metodología que propongo para incluir la música en la enseñanza de la Lengua y la Literatura parte de una concepción creativa y activa. Así, se realizan actividades de motricidad y de relajación; se plantean tareas secuenciadas en las que los alumnos aprenden por descubrimiento utilizando todos los sentidos (vista, olfato, oído, etc.), de forma que lo aprendido quede grabado en instancias más profundas de su personalidad; se intenta comprometer en la asimilación del conocimiento el mayor número de capacidades mentales, incluyendo la fantasía y la imaginación.

Igualmente, para transmitir conocimientos, se recurre tanto a la vía racional y lógica como a la emotiva. Se utilizan recursos de diferentes disciplinas como la psicomotricidad, la dinámica de grupos, el juego, el teatro, la relajación, la música, etc. La sesión de clase se estructura en cuatro etapas: 1) el caldeamiento (actividades de motricidad: movimientos sencillos en las que los alumnos realizan una descarca catártica de sus tensiones); 2) la relajación (física y mental, en la cual los alumnos destensan el cuerpo, manteniendo despierta, pero tranquila, su mente); 3) el desarrollo de las actividades propuestas por el profesor (aprendizaje por descubrimiento) y 4) la explicación de los contenidos teóricos.

Durante las fases de caldeamiento y relajación se va creando una situación imaginaria a partir de la cual proponemos a los alumnos diferentes actividades en las que desarrollan su creatividad. Así, si queremos estudiar, por ejemplo, el género narrativo, podremos proponerles, (con ayuda de la relajación y el paisaje sonoro creado por la música que hemos escogido), un viaje por un bosque misterioso, lugar fantástico en el que pueden vivir distintas peripecias. Posteriormente tendrán que narrar su aventura en una composición personal, a partir de la cual se irán desvelando los contenidos teóricos.

Según los distintos usos que hagamos de la música y el sonido, podremos crear una atmósfera propicia para el trabajo, fomentar la comunicación y la cohesión de los miembros del grupo, favorecer el reconocimiento y la catarsis de las emociones personales, hacer aflorar en la mente los deseos y anhelos más íntimos, fomentar la autoestima, etc.

La musicoterapia tiene múltiples aplicaciones en distintos niveles de complejidad. En el aula de secundaria hacemos un uso limitado de estos recursos, con objetivos claros y definidos. Hay que tener en cuenta que trabajamos inicialmente con chicos sanos, en los que queremos potenciar todas sus facultades cognitivas y mentales y sus habilidades sociales, ayudarles a crear una visión ajustada de la realidad y de sí mismos, etc.

La elección de la música.
A la hora de elegir un tipo u otro de música y decidir el uso que de ella haremos, hay que tener en cuenta algunas cualidades del sonido:

La intensidad: Una música con un sonido muy intenso produce en sí misma un grado de satisfacción mayor que una música débil. Para crear el clima sonoro la música debe tener un nivel aceptable. Un cambio de nivel sonoro es adecuado para acentuar un momento climático y puede tener muchas implicaciones emocionales. Los alumnos prefieren altos niveles de sonoridad. Al comenzar las actividades con música es conveniente utilizar un nivel alto, pues esto evita distracciones, pero, poco a poco, hay que enseñarles a concentrarse para captar los contrastes y apreciar los sonidos más suaves. No obstante, no conviene abusar de los cambios de intensidad en el sonido.

La vibración: Las frecuencias altas suponen un estímulo nervioso intenso, mientras que las bajas tienen un efecto relajador.

El timbre: Es la cantidad de armónicos que contiene un sonido. Cada instrumento y cada voz tiene esta cualidad especial y única. A veces, asociados al timbre, pero también a la altura o a la tonalidad de una determinada música, pueden aparecer fotismos, un caso de sinestesia que consiste en asociar colores a los sonidos. Algunos alumnos, al cerrar los ojos y escuchar la música, pueden tener percepciones visuales de diferentes colores.

El ritmo: Es el fluir de la música en el tiempo. Puede ser más o menos dinámico, según el efecto que pretendamos crear. Un ritmo muy rápido y acentuado mueve a la acción y al movimiento; un ritmo lento, en cambio, favorece la relajación. Uno repetitivo puede enervar o deprimir.

El silencio: El silencio es la ausencia de sonido. A veces, los silencios, por contraste con la música, se cargan de significaciones emocionales, simbólicos o culturales. Una larga pausa entre dos músicas es un medio de unir al grupo que comparte el sentimiento de expectación y emoción ante lo que en ese momento, ahí, está pasando. Pero el silencio absoluto no existe, ya que los seres vivos, por el mero hecho de estarlo producimos sonidos. Un ejercicio interesante es pedir a los alumnos que escuchen sus sonidos internos. Se les pide que con las dos manos se tapen los ojos y con cada uno de sus pulgares los oídos, y que escuchen “los sonidos de dentro”. Percibirán un pitido agudo (su tensión nerviosa) y por debajo, un zumbido grave (el sonido de la circulación sanguínea).

El material necesario.
El equipamiento musical básico podría ser el siguiente:

• Un Lector portátil de CD.
A la hora de poner la música es mucho más cómodo utilizar discos que cintas. En los discos compactos se buscan mucho más rápidamente los temas que interesan, se puede cambiar rápidamente de corte, etc. La experiencia me ha demostrado que, cuando se usan cintas, es fácil equivocarse por lo que el ritmo de la clase se interrumpe por unos momentos.

• Una discografía básica.
Se recomienda contar al menos, en principio, con varios discos de música suave para la relajación: hay en el mercado selecciones de piezas clásicas sencillas, especialmente tranquilas. También son muy útiles los discos de nuevas múcicas y músicas étnicas. Para salir de la relajación es necesario tener algunos discos de cantautores, de moda o no, que presenten letras sugerentes para los chicos.

• Algunos sencillos instrumentos musicales. Discografía básica.
A continuación, se dan algunas pautas acerca de distintos tipos de músicas, temas y autores que funcionan bien en clase. La selección es meramente orientativa y está basada en mi experiencia personal. Estas sugerencias pueden servir como punto de partida para crear una discografía personal.

Música suave para la relajación. (Instrumental)
Nightfall. David Janz. Narada, 1985.
Paz. Salvador Candel. Biosound Records,1994.Col. Música Mágica.
Relax.(2 CDs) CBS/SONY, 1994.
Secret Garden. Poligram, 1995.
Spirit of relaxatión. Music Brokers, 1999.
Sirio 1 . Susi Calvo y Julio Cisneros.. Fonográficas DAMITOR.
Tranquílity. Real Music, 1997.

Música de campanas tibetanas (relajación profunda)
Acama. Tibetan Temple Bells. Sound of de World, 1999.
Las campanas de Shambala. Enrique Carriedo Arana.. Ingo música, 2000.
Tibetan Chacra Meditations. Ben Scott y Christa Michel. Oreade Music, 1999.

Música suave (instrumental y/o cantada)
A Celtic Tale Mychael Danna y Jeff Danna. Herts O`Space.
Celtic Twilight Lullabies.Herst of space, 1996.
The Visit . Lorena McKennitt.. Quinlan Road, 1991.
Odes. Irene Papas.Polidor, 1988.
La discografía de Enya.
La discografñia de Madredeus.
La discografía de Jean Michael Jarre.
La discografía de Vangelis.

Música de danzas circulares.
The Very Best of Mikis Theodorakis. CMC Records,1997.

Música étnica.
Eye of de Sun. The Heart and Sould of de Native Americans. Disky Communications, 1997.
Hert of de forest. Rycodisc, 1993.
Madman of God. Sussan Deyhim.CramWorld/Crammed Discs, 2000.
Primavera en Salonico. Sabina Yannatou.. General Publishing Company S.A.,1998.
Sacred Temple Music of Tibet ARC Music, 1998.
The guide (wommat). Yousou N`dour. Columbia, 1994.
The spirit of India. Ravi Shankar Plays Ragas. Polydor International, 1980.
Voice of silence. Djur Djura.. Luaka Bop, 1993

Cantautores y grupos
Paco ibáñez, Joan Manuel Serrat, Lluis Llac, Rosa León, Joaquín Sabina, Marina Rossell, Nana Mouskuri, Rosana, Pedro Guerra, Clara Montes, Cecilia Todd, Carlos Núñez, Mercedes Sosa, Violeta Parra, Caetano Veloso, Angelo Branduardi, Pablo Milanés, Jaime Anglada, etc.

Música de cine.
Los Oscar. 50 temas inolvidables.(3 CDs) DIVUCSA, 1991.

Música clásica.
La música clásica plantea algunos problemas para su utilización en el aula. En primer lugar, necesita de un buen equipo para ser escuchada. Generalmente, los equipos portátiles con los que puede contar un profesor de instituto (que no imparta la asignatura de música) no tienen la calidad necesaria y las piezas pierden mucho de su sentido inicial. Por otra parte, hay que elegir cuidadosamente cada tema musical, que ha de estar en consonancia con el clima que se pretende crear, ya que los alumnos, que por lo general poseen una escasa formación musical, no admiten algunas obras clásicas sin el contexto adecuado (a veces expresan que “les pone nerviosos”). No obstante, se dan a continuación algunas indicaciones sobre ciertas obras que pueden usarse. La selección en función del sentimiento o emoción que despiertan es totalmente subjetiva, y deberá ser sometida a crítica por aquellos que se decidan a utilizarlas.

Paz, plenitud: 2¼ movimiento de la 6¼ sinfonía de Beethoven. 3¼ movimiento de la 9¼ sinfonía de Beethoven. Adagio en si menor de Albinoni.

Alegría serena: Comienzo del 2¼ movimiento de la 1¼ sinfonía de Beethoven.Coral “Jesu bleibet meine Freude” de Bach. 1¼ movimiento del concierto para arpa y orquesta en si bemol mayor, n¼ 6 de Handel. Minuetto en A mayor de Boccherini.

Alegría: Danzas húngaras n¼ 1 y 5 de Brahms. 3¼ movimiento del Verano de Las cuatro estaciones de Vivaldi.

Melancolía: 2¼ movimiento del Invierno de Las cuatro espaciones de Vivaldi. 2¼ movimiento de la 7¼ sinfonía de Beethoven. Adagieto de la 5¼ sinfonía de Mahler.

Tristeza, dolor: 2¼ movimiento de la 3¼ sinfonía de Beethoven. Meditación de Massenet. 1¼ movimiento del Stabat Mater de Pergolesi. Valse triste de Sibelius.

Fuerza, energía: 1¼ Vesper de Rachmaninov.

Romanticismo: Canon en re de Pachelbel. Aria “Dies Bildnis ist bezaubernd schön” de La flauta mágica de Mozart.

Serenidad, espiritualidad: Air de Bach.

Peligro, desequilibrio, miedo: Comienzo del The Abakening of Jacob de Penderecki. Comienzo del concierto para cello n¼ 2 de Penderecki. Concierto para viola y orquesta de Penderecki. Comienzo de la Danza infernal de Stravinsky. Comienzo del Angelus de Wojciech Kilar.

A veces, puede ser útil también la música descriptiva (Sibelius o Gofré) para ambientar determinadas escenas. Algunas piezas de ópera, sobre todo de Mozart y Verdi, son adecuadas cuando queremos que, durante el caldeamiento, los alumnos canten. Para la creación de los distintos contextos imaginarios funcionan bien piezas de música antigua, danzas del Renacimiento, obras barrocas, etc.

Bibliografía
ALVIN, Juliette. Musicoterapia. Barcelona :Paidós, 1997.
BENENZON, Rolando O. La nueva musicoterapia. Buenos Aires: Lumen, 1998.
BETÉS DE TORO, M (Comp.) Fundamentos de musicoterapia. Madrid: Morata, 2000.
DEWHURST-MADDOCK, Olivea. El libro de la terapia del sonido. Madrid: EDAF, 1993.
MÚSICA, TERAPIA Y COMUNICACIÓN. Revista de musicoterapia, n¼ 20, año 2000.

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