Una
nueva propuesta metodológica (pág.
3):
El
modelo QuadraQuinta
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Por
Natalia Bernabeu y Andy Goldstein
Los
cuatro momentos básicos
Básicamente,
un esquema que siempre funciona consiste en distribuir el tiempo de la
sesión de clase en cuatro momentos básicos: el caldeamiento,
la relajación, las actividades y, por último, la reflexión
teórica.
El caldeamiento
La finalidad del calentamiento es que los alumnos realicen una descarga
corporal, esto se puede conseguir de diversas formas. Hay distintos ejercicios
estructurados en los que se les pide que se muevan, que anden por la clase,
que salten, que se empujen, que peguen patadas, que se abracen
se
trata de conseguir que se produzca una descarga de adrenalina
que
la sangre se mueva, que los cuerpos transpiren, que se agite el ritmo
de la respiración, que se rían, que griten
Esta descarga
facilita automáticamente las actividades de relajación,
pues, tras el caldeamiento, el cuerpo y la mente tienen necesidad de que
se aquiete todo.
La relajación
La relajación es un estado corporal y mental contrario a la
tensión. Es una experiencia subjetiva de sensación de calma
y de baja actividad corporal. El estado mental de una persona relajada
se encuentra en un punto intermedio entre la consciencia diurna y el estado
nocturno de sueño. Podemos diferenciar dos tipos de relajación:
la relajación
física, en la que se destensionan todos los músculos
del cuerpo; y la relajación
mental, en la que se utilizan representaciones mentales de objetos
o situaciones para llevar a los sujetos a un determinado estado físico
o psíquico. En caso de usar los dos tipos de relajación,
se debe empezar siempre por una relajación física y seguir
con la mental o psicológica.
Las actividades de relajación deben realizarse con la ayuda de
una música
adecuada, suave y lenta. La voz del coordinador debe estar en armonía
con la música elegida en cuanto a ritmo, tono, cambios de ritmo
e intensidad, etc. Esto supone que el docente que se decide a utilizar
estas técnicas debe tener una actitud corporal y mental acorde
con el estado de relajación que pretende inducir en el grupo. Debe
pues, prepararse en los minutos previos con el fin de lograr buenos resultados.
Hay dos posiciones corporales básicas para la relajación.
En la posición horizontal el sujeto está tumbado en el suelo,
boca arriba, con las piernas abiertas y los brazos extendidos a lo largo
del cuerpo; en la posición sentada, la espalda se apoya en el respaldo
de la silla, muy recta. Las piernas están ligeramente abiertas
y firmemente apoyadas en el suelo. Las manos deben reposar en las rodillas.
El itinerario que se sigue al recorrer mentalmente el cuerpo para tomar
conciencia de él puede tener un doble sentido: de arriba abajo,
de la cabeza a los pies; o de abajo a arriba - de los pies a la cabeza.
La pasada por el cuerpo consiste en hacer un repaso rápido por
todo el cuerpo, agrupando sus zonas de la siguiente forma: Cara (músculos
de la cara, boca, nariz, ojos, entrecejo), cuero cabelludo, cuello y nuca.
Hombros, brazos y manos. Espalda.y columna vertebral. Torax., pecho, estómago.
Cintura, vientre y caderas. Muslos, piernas, pies.
Para salir de la relajación hay que hacerlo de forma suave. Se
mueven, en primer lugar, las manos y los pies, se respira profundamente.
A continuación, se giran muy despacio los hombros y el cuello,
y se estiran los brazos. Finalmente, se abren los ojos.
En la relajación
mental imaginativa el cuerpo y la mente entran en un estado mágico,
fuera de la realidad común, y distinto al de la fantasía:
es el mismo lugar en el que el niño juega. El niño juega,
con estímulos concretos y reales en un mundo distinto, en otro
lugar. El caldeamiento y la relajación preparan el cuerpo para
abrirse y penetrar en ese territorio fronterizo de lo imaginario. Si en
el caldeamiento y la relajación el docente va introduciendo pequeños
datos de la realidad, unidos a datos de la fantasía, puede ir ya
creando el contexto imaginario a partir del cual proponer las actividades.
Las actividades
Una vez que los alumnos han preparado su cuerpo y su mente en las
fases de caldeamiento y relajación, es el momento de proponerles
una serie de actividades secuenciadas en las que irán descubriendo
aquellos conceptos y adquiriendo aquellas habilidades que queremos trabajar
ese día en el aula.
El "regreso a la realidad". La "puesta
en común"
La última fase de la secuencia es ya el acercamiento racional
al tema de estudio: se reflexiona sobre lo que los alumnos han ido sintiendo
y descubriendo y se aportan los datos teóricos necesarios para
contextualizar y terminar de descubrir todos los contenidos de aprendizaje.
Es en esta fase, y nunca antes, cuando se evalúa el proceso, lo
conseguido, lo que falta por hacer
Si quieres
ver el desarrollo de estos momentos en sesiones reales de clase, consulta:
El modelo
QuadraQuinta en imágenes.
Otras
cuestiones que hay que tener en cuenta
Cuando
proponemos a los alumnos que entren en un contexto imaginario con el propósito
de desarrollar sus capacidades creativas, hemos de tener en cuenta la
norma general de ni muy cerca ni muy lejos. Puede fallar nuestra
tarea si nos quedamos tan cerca de su realidad que no pueden despegarse
de ella o si estamos tan lejos de su campo de experiencia que nuestra
propuesta les suena a algo descabellado. Cuando ellos pueden imaginar
realidades propias, proyectadas en otro objeto, que enlaza con la realidad
pero que no es real
la experiencia es mucho más rica y tiene
una gran fuerza emotiva
Por otra parte, hay que tener en cuenta que cuando se trabaja con esta
metodología creativa, el docente puede tener a veces la impresión
de que "está dando poco contenido"; los alumnos, en cambio,
se quedan con la sensación que corresponde a la realidad
de haber aprendido mucho. Han movilizado conocimientos previos,
han roto estructuras mentales viejas y han creado algo nuevo. Es un
poco que es mucho: el impacto es tan grande que la experiencia les
llena plenamente. (fin del documento)

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