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Este
texto aclara y amplía uno de los conceptos que se manejan en el
documento "Una nueva propuesta metodológica: El modelo
QuadraQuinta".
La
relajación mental para crear contextos imaginarios
Por
Natalia Bernabeu Morón
En
nuestra propuesta metodológica usamos siempre los dos tipos de
relajación, empezando por la física y continuando por la
mental. Se sigue el itinerario de abajo a arriba: Pies, piernas, muslos.
Caderas, vientre, cintura. Estómago, pecho, torax. Columna vertebral
y espalda. Hombros, brazos y manos. Cara, cuero cabelludo, cuello y nuca.
En el caso de los alumnos de Secundaria, parece más adecuado comenzar
lo mas lejos posible de la mente e ir acercándose a ella paulatinamente.
En
la relajación mental imaginativa se propone a los alumnos que interioricen
ciertas sensaciones: color, olor, frescor, calor, gusto, movimiento, etc.
que se relacionan con distintos mundos imaginarios: un bosque, un viaje
al fondo del mar, un vuelo entre las nubes, etc. El contexto de referencia
lo constituye el universo simbólico universal de los mitos y leyendas,
las narraciones maravillosas, los tópicos literarios, etc. Se describen
a continuación algunos ejemplos:
El
camino del bosque
Su esquema básico es el siguiente:
Se hace una pasada por el cuerpo de abajo a arriba. Se pide a los alumnos
que se sienten muy rectos en su silla, la cual es, en realidad, la de
un coche de caballos, guiado por un "cochero que sabe a dónde
va" . Juntos van a cruzar el bosque. Allí pueden encontrar
cualquier cosa que interese para el desarrollo de la sesión de
clase. A lo largo de su travesía experimentarán el frescor
del bosque, el olor del bosque, los sonidos y murmullos del bosque, etc.;
incluso podrán oír las voces de sus habitantes misteriosos
(esta circunstancia permite introducir la recitación de poemas
y otros textos). A veces el bosque puede tener, como todos los parajes
legendarios, algún maleficio (al cruzarlo se puede perder, por
ejemplo, la capacidad del habla ) contra el que tendrán que luchar
realizando alguna tarea tras salir de la relajación.
El
tesoro sumergido
Con esta relajación se trabajan
la autoestima y el autoconocimiento. Se hace una pasada por el cuerpo
de abajo a arriba, dejando para el último lugar el tórax.
Una vez en este punto se les hace sentir el latido del corazón
y, a continuación se les pide que se imaginen un tesoro sumergido
en el mar: el tesoro que esconde su corazón, el cual tiene ahora
la forma de un misterioso cofre. Se les pide que sientan el frescor del
agua, el roce resbaloso de las algas; que admiren las formas y los colores
extraños de los peces
Por últimos se les dice que
abran el cofre y miren los tesoros que allí se ocultan, algunos
ya los conocían, otros estaban tan escondidos que los descubren
hoy por primera vez.
Los
habitantes del lago
Favorece
el autoconocimiento y la clarificación de objetivos y deseos personales.
Tras la pasada por el cuerpo, empiezan a caminar por un paraje lleno de
niebla. En un momento dado, la niebla se disipa y divisan un lago a lo
lejos. En la orilla, dos personajes misteriosos están contando,
en un hipotético tiempo futuro y en una lengua desconocida, la
verdadera historia de la vida de cada uno de ellos. Esta propuesta imaginaria
se refuerza con una canción cantada en alguna lengua exótica:
africana, sáncrito, japonés, etc.
Respirando
el arco iris
Este ejercicio se basa en la respiración
y juega con los colores. Proporciona una relajación profunda en
un espacio muy corto de tiempo. Con él toman conciencia de su propio
cuerpo. Se comienza con tres respiraciones abdominales. En la primera
se les pide que inspiren profundamente y que expulsen el aire como si
pudiera salir por las plantas de los pies. En la segunda deben tomarlo
y echarlo como si pudiera salir por la palma de las manos. En la tercera,
se les dice que lo echen por la coronilla. A continuación respiran
profundamenmte un aire color rojo que llena los últimos rincones
de su cuerpo, lo retienen unos segundos, y lo expulsan; toman aire color
naranja, lo retienen y lo expulsan; y repiten la operación con
aire amarillo, verde, azul, violeta y blanco.
La
flecha de sonido
Con este ejercicio se consigue una
gran concentración y conciencia del cuerpo. Se hace una pasada
por el cuerpo, con ayuda de algún sencillo instrumento musical
que emita una nota aguda y resonante (unos crótalos pueden servir).
Se pide a los alumnos que se concentren y dirijan mentalmente el sonido,
como si fuera un rayo láser, a los distintos lugares del cuerpo
que se van nombrando: "ponemos el sonido en los pies"
(y se hacen sonar los crótalos); "ponemos el sonido en las
piernas"
(y se hacen sonar los crótalos); "lo ponemos
en los muslos, el vientre, la cintura", etc
(se van haciendo
sonar sucesivamente los crótalos".
Los
caminos del viento
Esta relajación es muy emotiva
y favorece el sentimiento de pertenencia al grupo. Se hace una pasada
por el cuerpo y se deja para el final la columna vertebral. A partir de
ahí se les sugiere la imagen de la columna como una escala que
permite subir a las habitaciones más altas de su cuerpo. También,
por un pasadizo secreto, se puede seguir subiendo, mucho más arriba,
mucho más arriba, hasta el país de los vientos. Alli pueden
volar, recorrer caminos de aire y mirar con otra mirada las cosas. Desde
allí ven su casa, se ven a ellos mismos, relajados, y a los compañeros
que en ese momento les rodean. Y todo desde allí se ve de "otra
manera".
Quiero
y no quiero
Se basa en la respiración y
ayuda a la clarificación de valores personales y al desarrollo
de la asertividad. Se parte de las tres respiraciones abdominales. A continuación
deben inspirar pensando: "yo quiero"
. Y con la imaginación
hacen entrar en su cuerpo todo aquello que más desean. Seguidamente
exhalan pensando: "yo no quiero
.." Y hacen salir de su
cuerpo todo aquello que rechazan.
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Técnicas
de relajación física
Técnicas
de relajación mental.
Relajación
fácil para alumnos difíciles
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