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Breve historia de la prensa
ficha
técnica
Por Natalia Bernabeu
Morón
1. Los orígenes de la
prensa
El periódico, tal como hoy lo conocemos, nació en Inglaterra,
en el siglo XVIII. Con anterioridad a esta fecha, existieron ciertas formas
de comunicación social.
Ya en la Roma antigua existían distintos medios de información
pública: Las Actas públicas o Actas del pueblo
consistían en una serie de tablones expuestos en los muros del
palacio imperial o en el foro, en los que se recogían los últimos
y más importantes acontecimientos sucedidos en el Imperio. Los
subrostani se ganaban la vida vendiendo noticias o fabricando informaciones
sensacionalistas y sin sentido.
En la Edad Media surgieron los mercaderes de noticias que redactaban los
Avisos, también llamados folios a mano. Consistían
en cuatro páginas escritas a mano, que no llevaban título
ni firma, con la fecha y el nombre de la ciudad en que se redactaban.
Se vendían en los puertos y ofrecían informaciones del mediterráneo
oriental (lugar en que se desarrollaba la actividad bélica de las
cruzadas), recogían noticias facilitadas por marineros y peregrinos.
Estos avisos tuvieron un gran éxito y enseguida fueron censurados
por las autoridades de toda Europa. También nacieron en torno a
los puertos los Price-courrents que daban informaciones sobre los
precios de las mercancías en el mercado internacional, los horarios
de los barcos, etc.
En el siglo XV, con la invención de la imprenta, los avisos y price-courrents
dejaron de hacerse manuscritos y se imprimieron. Aparecieron otras publicaciones
periódicas nuevas: los Ocasionales informaban de un hecho
excepcional de forma eventual, cuando la ocasión lo requería.
Los más famosos fueron los de Cristóbal Colón, contando
el descubrimiento de América. Pronto comenzaron a ser publicados
por los gobiernos, que los utilizaron como medio de propaganda. Tenían
formato de libro y portada ilustrada.
Las Relaciones eran publicaciones de periodicidad semestral, coincidían
con las dos ferias anuales de editoriales y libreros, que tenían
lugar en la ciudad de Frankfort. Recogían los principales acontecimientos
ocurridos en Europa durante los seis meses que separaban una feria de
otra
En el siglo XVI se siguen publicando avisos, ocasionales, relaciones...y
aparece un nuevo tipo de publicación: los Canards iguales
que los ocasionales pero de contenido más popular: trataban temas
sensacionalistas: monstruos, milagros..; y la explicación de los
mismos suele ser siempre religiosa.
Desde 1609 empiezan a publicarse las Gacetas con periodicidad semanal.
Al principio eran impresas por editores privados, pero enseguida quedaron
bajo la protección de los Estados Absolutos que las utilizaron
como medio de propaganda de la monarquía. Las gacetas más
famosas fueron las francesas: La Gazette, Le Journal des Savants,
y Le Mercure Galan, todas ellas del S.XVII. Estas publicaciones
tuvieron gran influencia en España, donde fueron imitadas en el
S.XVIII. La primera española fue la Gaceta de Madrid, de
1661.
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2.
La prensa en el siglo XVIII
El primer periódico diario nació en Inglaterra en el S.
XVIII. Fue el Daily Courrant (1702). Hacia 1715 había en este país
una gran actividad editorial y aparece un gran número de publicaciones
de periodicidad variable. La distribución se hacía por medio
de pregoneros. Los más importantes centros de circulación
de periódicos fueron los cafés, donde la gente se reunía
a leerlos y comentar las noticias. Con el desarrollo de la prensa tuvo
lugar el nacimiento de la opinión pública. Fue en Inglaterra,
donde se aprobó la primera Ley de Prensa burguesa, el LIBEL ACT,
en 1792 y donde apareció, ya a finales de siglo, la prensa de negocio:
Las empresas periodísticas introdujeron innovaciones técnicas,
establecieron una infraestructura informativa para la recogida de noticias
y mejoraron los sistemas de distribución, a medida que se desarrollaron
las redes del ferrocarril. Aparecieron empresarios con una nueva mentalidad
que con fin lucrativo modernizaron sus empresas, redujeron costos y aumentaron
la capacidad productiva. Ejemplo de todo esto fue el periódico
The Times (1785).
La
prensa española en el siglo XVIII
En España no se produce un desarrollo de la prensa hasta el siglo
XVIII. En esta época los periódicos eran muy caros y sólo
estaban al alcance de una minoría. Los editores contaban únicamente
con el producto de la venta, ya que la publicidad no se generalizó
como medio de financiación hasta el siglo XIX.
La prensa del siglo XVIII constituyó uno de los cauces más
importantes por el que penetraron las ideas ilustradas en España.
Podemos distinguir tres etapas:
1.- Entre 1837 y 1750 : consolidación de la prensa en España,
con la aparición de los primeros periódicos, como El Diario
de los Literatos.
2.- Entre 1950 y 1970: época de madurez y especialización.
3.- Desde 1770: momento de decadencia , desaparecen muchas publicaciones
debido a los acontecimientos políticos y la situación exterior
(Revolución Francesa) .
Se distinguían claramente dos tipos de publicaciones diferentes:
la prensa culta o papeles periódicos y la prensa popular.
La
prensa culta : Los papeles periódicos
Se imprimían con el permiso del Consejo de Castilla y se sometían
a la censura eclesiástica. Podían comprarse en librerías
o puestos callejeros y eran voceados por ciegos o gaceteros.
La información política y militar estaba en manos de los
periódicos oficiales que eran la Gaceta de Madrid y el Mercurio
histórico y político. Las publicaciones de iniciativa privada
se dedicaban fundamentalmente a los temas culturales o económicos.
En general, defendían una ideología avanzada y sus lectores
eran una minoría ilustrada.
La muerte de la familia real francesa provocó el recrudecimiento
de la censura y la suspensión temporal de la prensa: El rey Carlos
IV prohibió la publicación de todos los papeles periódicos,
excepto los oficiales, el 24 de febrero de 1791.
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Prensa
popular: Los almanaques y pronósticos
Además de los papeles periódicos dirigidos, como hemos
visto, a un lector ilustrado, los burgueses crearon publicaciones de carácter
popular que, nacidas en el siglo XVII, adquirieron un amplio desarrollo
a lo largo del XVIII : los almanaques y pronósticos. Eran libritos
de aspecto inofensivo, adornados con imágenes, que se distribuían
a millares por los pueblos y ciudades. Ofrecían, bajo el pretexto
de informar del tiempo, los más variados contenidos. Además
de pronóstico del año incluían datos sobre los cambios
de la luna, pensamientos, pautas de conducta, instrucciones sobre los
más variados oficios ; por ejemplo : "artificio para caminar
sobre el agua" o "adivinar qué dinero tiene uno en la
faltriquera" o "defensa de horribles tempestades".
Solían tener un título sensacionalista que servía
de reclamo publicitario y dos secciones : "La introducción
al Juicio del año", pronóstico de lo que iba suceder
ese año según los astros, y El Juicio del año, especie
de carta astral por estaciones, meses y días.
Los almanaques y pronósticos constituyen una recopilación
de cultura popular y una vía de difusión de los valores
burgueses entre las clases bajas. Su peligrosidad llevó a Carlos
III a prohibir su publicación en 1767, bajo el pretexto de que
constituían una lectura vana e inútil para el pueblo.. Con
el S. XIX estas publicaciones no desaparecieron, pero cambiaron su función,
ya que la burguesía contaba con un medio mucho más eficaz
y directo para la difusión de sus ideas : los periódicos
populares.
Los más famosos almanaques fueron los de Torres Villarroel, quien
renovó y actualizó el género en su Ramillete de astros
(1718) : convierte El Juicio del año en una narración ficticia,
en la cual unos personajes novelescos hacen el pronóstico, dialoga
con el lector en los prólogos, intercala descripciones, monólogos,
etc.
Los
periódicos más importantes
Durante el S.XVIII se publicaron en nuestro país muchos y variados
periódicos. Entre ellos destacan los siguientes:
El Diario de los Literatos de España (1737) era una
publicación de carácter cultural y literario que duró
hasta 1742. Luchó contra las ideas barrocas y defendió la
obra de Feijoo y Luzán. Su propósito es "emitir un
juicio ecuánime sobre todos los libros que se publiquen en España".
Tenía 400 páginas, formato de libro, costaba de 4 a 5 reales
y ponía en circulación una tirada de 1000 / 1500 ejemplares.El
Diario Noticioso, Curioso, Erudito, Comercial y Político
(1 febrero 1758) fue la primera publicación de periodicidad diaria
de nuestro país. Constaba de dos secciones, una de divulgación,
que recogía artículos de opinión, a menudo traducciones
francesas; y otra de información económica donde se anunciaban
ventas, alquileres, ofertas, demandas, etc. Su fundador fue Francisco
Mariano Nipho, hombre neoclásico, de saber enciclopédico,
que llegó a publicar casi un centenar de obras, veinte de ellas
de carácter periódico.
Nipho dejó pronto el diario que desde 1788 pasó a llamarse
Diario de Madrid.
Un género
importante lo constituyó la prensa económica, ya que las
ideas ilustradas defendían las reformas en este campo El
Semanario Económico (1765 - 1766) fue una interesante publicación
de este género que difundía los adelantos técnicos
para la mejora de la industria y diversos textos económicos.
Alcanzó gran importancia en este periodo la prensa literaria entre
la que destacan publicaciones como: El Diario de los Literatos , dedicado
a la crítica literaria de los libros que se publicaban y El
Pensador, cuyo creador, José Clavijo y Fajardo, inició
un tipo de periodismo costumbrista con temas típicamente españoles,
como las tertulias y refrescos, los cortejos, la superstición,
y el comportamiento en las iglesias. Trató el tema de la educación
tanto de las mujeres como de los hombres y de la función y el comportamiento
del maestro.
En 1786
nació El Correo de los Ciegos de Madrid, que desde
1787 se llamó El Correo de Madrid. Recogía
artículos de divulgación de la actualidad literaria, científica
, técnica y económica. También abundaban artículos
de crítica social y de costumbres. Publicaba una serie de "cartas
y discursos" firmadas por "el militar ingenuo" (seudónimo
de D. Manuel Aguirre, ilustrado, admirador de Rousseau); en ellas criticaba
a las instituciones y denunciaba la injusticia, la desigualdad y la ignorancia.
En sus páginas se publicaron por primera vez, de forma póstuma,
las Cartas Marruecas de José Cadalso.
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El
público lector en el S.XVIII
Teniendo en cuenta que en esta época el 80 % de la población
era analfabeta, los lectores de "papeles periódicos"
eran una minoría ilustrada compuesta por nobles y clérigos,
miembros de la burocracia real, oficiales del Ejército y algunos
sectores de la clase media como médicos, abogados, profesores y
comerciantes.
Hacia el final del siglo las empresas periodísticas introdujeron
innovaciones técnicas y mejoraron los métodos de recogida
de noticias y los sistemas de distribución. A ello contribuyeron
la mecanización de la imprenta, las mejoras en la fabricación
del papel y la tinta, la extensión del ferrocarril, etc. Nuevos
hombres de negocio con una mentalidad moderna crearon empresas informativas
rentables, como el periódico The Times que apareció en 1785.
Hacia finales del siglo nació en Londres el primer dominical :
el Weekly Meseger, fundado en 1796 por Jon Bell, impresor de larga experiencia.
Estos periódicos, cuya finalidad era el entretenimiento, contenían
narraciones de crímenes y aventuras escandalosas, relatos novelescos
de literatura popular, parecidas a las de los viejos canards, páginas
de pasatiempos (juegos, crucigramas), humor escrito o grabado, etc. todo
ello en un lenguaje asequible a un público poco habituado a leer.
Los dominicales acostumbraron a la lectura a las clases bajas, hicieron
posible el surgimiento de la literatura popular de los siglos XIX y XX
y crearon el mercado de la gran prensa de masas.
3.
El siglo XIX. El papel de la prensa en la difusión de las ideas
liberales
Tras la Revolución Francesa se produjo en toda Europa una reacción
conservadora y se impuso de nuevo el absolutismo por lo que los periódicos
liberales tuvieron que dirigir sus esfuerzos a luchar contra él.
Estas publicaciones, de clara tendencia política, defendieron la
libertad y ejercieron una importante labor en las revoluciones liberales
de 1830 y 1848. Fueron creadoras de opinión pública, y fermento
de las instituciones democráticas. Tras el triunfo del liberalismo,
todos los países occidentales reconocieron (hacia 1881) la libertad
de expresión y dictaron leyes de prensa.
Durante
el S.XIX se pueden diferenciar dos bloques de medios informativos:
La prensa política: caracterizada por la utilización
de los medios como vehículo de transmisión de una ideología.
La prensa informativa: que evolucionará hacia la prensa
de masas del S.XX y cuyo objetivo inmediato es el beneficio económico.
A mediados del S.XIX surgieron las agencias de noticias y las de publicidad.
El desarrollo del ferrocarril favoreció la rápida difusión
de los periódicos. El telégrafo fue utilizado por las agencias
de noticias para difundir informaciones. Se impuso así un "nuevo
periodismo", en el que los mensajes habían de ser claros,
concisos y objetivos.
Hacia
el final del siglo XIX las empresas periodísticas introdujeron
innovaciones técnicas y mejoraron los métodos de recogida
de noticias y los sistemas de distribución. A ello contribuyeron
la mecanización de la imprenta, las mejoras en la fabricación
del papel y la tinta, la extensión del ferrocarril, etc. Nuevos
hombres de negocio con una mentalidad moderna crearon empresas informativas
rentables, como el periódico The Times que apareció
en 1785.
También a finales del siglo nació en Londres el primer dominical
: el Weekly Meseger, fundado en 1796 por Jon Bell, impresor
de larga experiencia. Estos periódicos, cuya finalidad era el entretenimiento,
contenían narraciones de crímenes y aventuras escandalosas,
relatos novelescos de literatura popular, parecidas a las de los viejos
canards, páginas de pasatiempos (juegos, crucigramas), humor escrito
o grabado, etc. todo ello en un lenguaje asequible a un público
poco habituado a leer. Los dominicales acostumbraron a la lectura a las
clases bajas, hicieron posible el surgimiento de la literatura popular
de los siglos XIX y XX y crearon el mercado de la gran prensa de masas.
Apareció un gran número de periódicos: de élite
para las clases sociales altas, de gran calidad y elevado precio; populares,
más baratos y sensacionalistas, para las clases más bajas;
y radicales: periódicos políticos dirigidos al proletariado.
Esto dio lugar a la aparición de un importante público lector
entre las clases populares que favoreció el desarrollo de las empresas
informativas las cuales empezaron a obtener grandes beneficios.
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La
prensa española del siglo XIX
La Guerra de la Independencia creó una gran demanda informativa.
Por otra parte, el gobierno provisional, reunido en Cádiz, decretó
en 1810 la libertad de prensa y los ciudadanos querían saber qué
ocurría en las sesiones de las Cortes... ; todo ello provocó
la multiplicación de las publicaciones periódicas de todas
las tendencias : periódicos liberales como El Conciso o
El Robespierre Español ; anticonstitucionalistas como El
Censor General ; e incluso afrancesados como La Gaceta de Sevilla
o El diario de Barcelona.
Con el regreso de Fernando VII se volvió a interrumpir toda la
actividad periodística : El 25 de abril de 1815 prohibió
cualquier publicación no oficial. A partir de este momento y durante
toda la primera mitad del siglo se suceden los periodos liberales, en
los que la prensa puede desarrollarse, y las etapas absolutistas en las
que se prohiben este tipo de publicaciones.
En 1834, tras la muerte de Fernando VII, regresan a España los
liberales expulsados en 1823. Estos exilados no sólo traen las
ideas románticas, sino las nuevas formas de hacer periodismo de
los ingleses.
Los
periódicos anteriores a 1835 apenas incluían informaciones.
Trataban temas políticos o científicos. Solían tener
formato pequeño, estaban escritos en una columna y su aspecto era
bastante aburrido. Pero a partir de esta fecha surgen otros más
parecidos a los actuales. Desde 1868 siguen existiendo periódicos
de opinión, defensores de un partido o líder político,
pero se desarrolla una prensa informativa que es la que más éxito
tiene entre los lectores y la que alcanza mayores tiradas. El aspecto
externo de estos periódicos es más ameno. Su contenido ya
no se limita a temas políticos, sino que aparecen nuevas secciones
de crítica literaria, pasatiempos, anécdotas y humor. Dedican
más espacio a la publicidad e insertan folletines, (novelas por
capítulos) que gozaban de gran aceptación entre el público
lector.
Tras
la revolución de 1868, la Constitución de 1869 reconoce
la libertad de prensa, por lo que, de nuevo, surgen numerosos periódicos
y revistas. En 1883, la Ley de imprenta establecida por el gobierno liberal
de Sagasta favorece también las publicaciones periódicas.
En las primeras décadas del siglo XIX la prensa sigue siendo un
producto para minorías ya que la mayoría de la población
era analfabeta. Las tiradas son muy pequeñas, nunca sobrepasan
los 1.5000 ejemplares, pero tienen una amplia difusión debido a
la tradición de la lectura en voz alta , la existencia de gabinetes
de lectura y la costumbre de leer los diarios en los cafés, ateneos
y tertulias. En Madrid y en las capitales de provincias fue creándose
un público lector más amplio a medida que se extendió
la educación. A partir de 1868 se desarrolla la prensa femenina.
Tras el triunfo de la Gloriosa se abren escuelas para instruir
a las clases más bajas y aparecen los primeros periódicos
obreros.
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4.
El nacimiento de la actual estructura de la información
A partir de 1880 surgen nuevos medios cuantitativa y cualitativamente
distintos a los del S.XIX que constituyen el origen de la información
propia del siglo XX.
En torno a esta fecha los distintos países occidentales dictan
leyes de prensa burguesas, en las que se reconoce la libertad de expresión
y organizan su estructura informativa en torno a las agencias nacionales
de noticias las cuales mantienen estrechas relaciones con los gobiernos
y surten de información a los periódicos. Bajo ese predominio
de las agencias, todos los medios atienden a los mismos temas.
El nacimiento de las agencias de noticias provocó algunos cambios
en la información que se han mantenido hasta nuestros días:
el establecimiento de la red telegráfica mundial dio como resultado
la ubicuidad informativa y la tendencia a la uniformidad propias de la
información del S.XX. El telégrafo colaboró también
al culto a la objetividad informativa.
La
prensa en la nueva "sociedad de masas"
En los últimos años del siglo XIX y primeros del XX,
surge en EE.UU y algunos países de Europa una nueva generación
de periódicos el llamado new journalisme o nuevo periodismo, cuyo
ejemplo paradigmático fue The World, de Pulitzer. Son los primeros
periódicos de masas. Aumentan espectacularmente sus tirada, incluyen
muchas páginas de publicidad, se establecen en grandes edificios
y obtienen unos beneficios insospechados hasta entonces.
Cualitativamente estos periódicos abandonan las viejas fórmulas
y se atribuyen nuevas funciones en la sociedad del siglo XX. Se convierten
en bienes de uso y consumo. Se venden a bajo precio y ofrecen a sus lectores
un producto atractivo y bien acabado. Su presencia reiterada en la sociedad
los convierte en instrumentos de gran influencia. Ese exceso de poder
les va a permitir provocar manipulaciones de todo tipo. Surge en este
contexto la prensa amarilla, cuyo máximo representante fue Hearst,
con su diario The New York Journal., Esta fórmula acabó
fracasando, sin embargo muchos de sus aspectos formales y de contenido
han llegado hasta los medios impresos de nuestros días. Los grandes
beneficios económicos que obtuvieron estos primeros periódicos
de masas los convirtieron en eje de poderosos monopolios informativos
(Pulitzer, Hearst, RCA, CBS)
Como reacción al amarillismo surgieron también en esta misma
época periódicos de élite de información general
cuyo modelo fue el New York Time, diario que creó un nuevo modo
de hacer periodismo, basado en la documentación exhaustiva y el
análisis de los hechos. A este modelo responden también
Le Figaro en Francia, el Frankfurter Zeitung en Alemania, Il Corriere
de la Sera en Italia y El Imparcial y El Liberal en España.
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Los
periódicos españoles en torno a 1900
Mientras en EEUU y Europa triunfa la prensa de masas y aparecen grandes
rotativos como Le Petít Journal en París, el Dayly Mail
en Londres o The Word en Nueva York, en España, aunque sigue vigente
el antiguo modelo de prensa política, aparecen nuevos medios que
se definen como independientes :
La Correspondencia de España (1848).
El Imparcial (1867) cuyo suplemento literario, Los
lunes del Imparcial, publicó desde 1879 hasta 1906, bajo la dirección
de Ortega Munilla, obras de los autores más importantes de la época
: Zorrilla, Valera, Campoamor, Pardo Bazán, Rubén Darío...
Los lunes del Imparcial "lanzó al estrellato" a los autores
más importantes de la generación del 98 : Unamuno, Azorín,
Baroja, Valle Inclán...
La Vanguardia (1881), periódico catalán
creado en 1881 por los hermanos Godó.
ABC semanario fundado por Torcuato Luca de Tena ,
en 1903, que en 1905 se hizo diario. Tenía formato de revista e
ideología monárquica y conservadora.
El Debate, defensor de las ideas católicas,
creado en 1910, duró hasta el comienzo de la guerra. Era un periódico
de calidad con preocupaciones políticas, religiosas y culturales.
En su seno nació la primera escuela de periodismo.
El Sol, fundado en 1917 por Nicolás María
de Urgoiti. Ortega y Gasset actuaba como principal inspirador intelectual
y en él colaboraron, entre otros, Mariano de Cavia y Salvador Madariaga.
El Sol quería renovar la situación política y social
del país.
Son periódicos de empresa, que buscan ante todo la rentabilidad
económica y que utilizan la publicidad como principal medio de
financiación. Estos diarios tienen las mismas cualidades y objetivos
que la prensa de masas pero no alcanzaron las grandes tiradas que caracterizó
a los diarios extranjeros, debido a la inexistencia de un amplio público
lector : España era todavía un país escasamente urbanizado,
con elevados índices de analfabetismo.
Pero desde 1910 nuestros periódicos están preparados para
convertirse en periódicos de masas : en los textos utilizan ya
un lenguaje menos envarado y más ágil y se detecta cierta
renovación léxica y estilística ; la diagramación
es más atractiva y aparecen fotografías ; sus contenidos
reflejan los gustos de la cultura de masas : entretenimientos públicos
(fútbol, toros, teatro...), actos políticos, referencias
a otros medios (prensa y cine), sección de cartelera, etc. Aparecen
también páginas especiales o suplementos de economía,
espectáculos, arte, deporte, agricultura, mujer y niños.
Por otra parte, el impacto de la guerra europea potenció el interés
por los temas extranjeros.
5.
El periodismo en tiempo de guerra
Durante la Primera Guerra Mundial los periodistas colaboraron con
el ejército y difundieron entre la población falsas historias
heroicas, con el fin de mantener el entusiasmo de la retaguardia y fomentar
el odio entre los contrincantes. La población europea descubrió
el engaño al terminar la guerra y los lectores, conscientes de
que habían sido manipulados, perdieron la confianza en los medios
escritos.
En el periodo de entreguerras surgieron totalitarismos en distintos países
occidentales (nazismo alemán, fascismo italiano, comunismo ruso
etc...) Se establecieron dos modelos de información diferentes,
el de estos Estados totalitarios que hicieron de la propaganda uno de
los medios fundamentales de su organización y controlaron todos
los resortes del sistema informativo (la prensa, la radio, el cine, los
libros, las artes, la educación... se sometían a los fines
del partido en el poder) ; y el de los territorios libres, como Inglaterra,
en los que pervivió el modelo liberal, que reconocía la
libertad de expresión.
Durante la Segunda Guerra Mundial también se utilizaron los medios
de información- prensa y radio- con fines propagandísticos:
Hitler recurrió a la llamada propaganda mecanicista, basada en
la idea de que ante un determinado estímulo, las poblaciones iban
a tener una misma respuesta.
Durante el periodo, todos los diarios de masas de estos países,
estuvieron marcados por la propaganda : utilizaron técnicas, fórmulas
y trucos de persuasión ; la terminología propagandística
lo impregnaba todo, incluso las secciones de entretenimiento.
Debido a la competencia de los nuevos medios como el cine, la radio y
la televisión, se desarrolló el fotoperiodismo. Los periódicos
incluyeron en sus páginas la imagen fotográfica que ya no
era un mero adorno, sino un lenguaje alternativo. Los medios se utilizaron
como válvulas de escape de la realidad circundante : ofrecían
un 90% de entretenimiento y un 10 % de información amena y pretendían
alejar al lector de sus problemas diarios.
España no quedó fuera de las tendencias generales de la
prensa en Europa. La influencia de la propaganda en los medios impresos
se acentuó, debido a las circunstancias históricas de nuestro
país que vivió en estos años una guerra civil. Durante
la contienda, tanto en la zona republicana como en la nacional se instituyeron
organismos oficiales dedicados exclusivamente a la propaganda (El ministerio
de propaganda en la zona republicana y la Delegación de prensa
y propaganda en la nacional).
6.
El periodismo tras la segunda guerra mundial
Tras la segunda guerra mundial los Estados vieron la necesidad de
intervenir en el sector informativo. Los vencedores aprendieron de la
guerra que los medios debían cumplir una función social
de servicio público. Se desarrolló entonces la teoría
de la responsabilidad social de los medios.
Desde 1945 a 1970 se vive una etapa de expansión económica
que repercute en el desarrollo del sector informativo. Los Estados defienden
la libertad de expresión y, al mismo tiempo, establecen normas
de control de los medios. Paralelamente, se convierten en dueño
de diarios, emisoras de radio y cadenas de televisión públicas.
El negocio informativo crece y las empresas de información aumentan
su poder. Esto favorece la concentración de los medios (cada vez
menos empresas son dueñas de más medios), a pesar del control
de los Estados que promulgan leyes antimonopolio.
Junto al periodismo escrito, a medida que avanza el siglo, se desarrolla
el periodismo en la radio y la televisión.
Existen medios de calidad o de élite como El Times, El ABC, Le
Monde, La BBC... que cultivan la objetividad informativa ; y medios de
masas cuya función primordial sigue siendo el entretenimiento.
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7.
Las últimas tendencias de la prensa
En el año 70 se inicia una crisis que da entrada a la sociedad
de información en la que estamos inmersos. El desarrollo de las
nuevas tecnologías afecta a todos los medios de comunicación.
Se acentúa la tendencia a la concentración de emisores.
La información, cada vez más, se convierte en un fenómeno
supranacional y hay un claro predominio de las agencias y cadenas de televisión
americanas.
Muchos Estados que mantenían medios públicos los privatizan
dejándolos en manos de grandes grupos empresariales. Cada vez cobra
mayor importancia el mercado audiovisual de modo que los diarios se contagian
de la fuerza de lo icónico: los medios, incluso los de élite
incorporan cada vez más la imagen y el color ; aparecen nuevos
géneros visuales, como la infografía y, por contagio de
televisión, se incluyen, hasta en los periódicos más
serios, contenidos rosas,.
En España, tras la transición democrática, la prensa
experimenta un importante auge con la aparición de publicaciones
de todo tipo. Además de periódicos con historia, como el
ABC o La Vanguardia, aparecen otros nuevos como El País o El Mundo
que se convierten enseguida en sólidas empresas de comunicación
y grupos de poder. Uno de los atractivos de estos medios es la nómina
de redactores y colaboradores entre los que se cuentan los más
importantes escritores de nuestro tiempo : Gala, Cela, Umbral, Delibes,
Torrente Ballester, García Márquez, etc.
8.
El Artículo 20 de nuestra Constitución
1. Se reconocen y protegen los derechos :
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones
mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
b) A la producción y creación literaria, artística,
científica y técnica.
c) A la libertad de cátedra
d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier
medio de difusión. La ley regulará el derecho de cláusula
de conciencia y el secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.
2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún
tipo de censura previa.
3. La ley regulará la organización y el control parlamentario
de los medios de comunicación social dependientes del Estado o
de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos
medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando
el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.
4. Estas libertades tienen su límite en el respeto al los derechos
reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo
desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad,
a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.
5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones
y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

Bibliografía:
Gómez Aparicio, Pedro. Historia del peridismo español.
Editora Nacional: Madrid, 1967-1971.
Sáinz, Dolores y Seoane, M. Cruz. Historia del peridismo
en españa. Alianza Universidad: Madrid, 1990.
Seoane, M. Cruz. Oratoria y peridismo en la España del siglo
XIX. Fundación Juan March: Madrid 1977.
Timoteo Álvarez, Jesús. Restauración y prensa
de masas.Ediciones de la Universidad de Navarra. S.A.: Pamplona, 1985.
Timoteo Álvarez, Jesús. Historia y modelos de comunicación
en el S. XX . El nuevo orden informativo. Ariel Comunicación:
Barcelona, 1987.
Timoteo Álvarez, Jesús. La historia de los medios
informativos en España. Ariel Comunicación: Barcelona,
1991.

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