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Prensa y literatura popular
Por Natalia Bernabeu Morón
1.
La literatura popular
La literatura popular fue fundamentalmente oral: mitos, relatos mitológicos,
proverbios, adivinanzas, cuentos, canciones, historias cómicas
y picarescas, cantos infantiles, romances, relatos inspirados en la
actualidad, etc. Pero existió también un conjunto de textos
y obras impresas cuya producción y consumo estaba fuera de las
estructuras de la cultura letrada. Literatura escrita que aparece desde
los primeros tiempos de la imprenta, dirigida a un público popular.
Desde el siglo XVI los impresores españoles y europeos, comenzaron
a editar en publicaciones baratas, novelas medievales y vidas de santos
que adaptaron y simplificaron para conseguir textos cortos y asequibles.
Con el tiempo estas colecciones se ampliaron: almanaques, libros de
medicina, guías de viaje, libelos, canciones, grabados, libros
religiosos, de magia, obras burlescas, etc.)
Esta literatura popular se denominó literatura de cordel porque
se ofrecía al público en pliegos sueltos que los vendedores
exponían en sus puestos atados a un cordel.
1.1.
Los almanaques
Una de las más antiguas publicaciones de tipo popular fueron
los almanaques. En su origen estaban destinados a ocuparse del tiempo
y la meteorología; luego se transformaron en pequeñas
enciclopedias que trataban temas variados: noticias, anécdotas,
consejos...y que en muchos casos desempeñaron el papel de libro
único. Se editaban con periodicidad anual y comenzaron a publicarse
en la Edad Media , alcanzando su mayor éxito durante los siglos
XVII y XVIII .
Fueron escritos por burgueses: impresores, negociantes, que se presentaban
ante el público como licenciados o científicos. Los almanaques
españoles tenían siempre un título sensacionalista,
que hacía las funciones de reclamo publicitario. Estaban dedicados
a una persona importante a la que llenaban de elogios en las primeras
páginas del libro con el fin de evitar problemas con la censura.
Costaban 6 maravedíes el pliego y 12 ó 15 los dos pliegos,
a lo largo de todo el S.XVIII.
El texto propiamente dicho lo componían dos apartados: La introducción
al juicio del año, donde se daban los pronósticos de lo
que los astros auguraban para el nuevo año, y el juicio del año,
en el que se hacía un análisis más detallado, por
estaciones, meses y días. En éste último apartado,
los autores trataban los más variados temas.
Los que más frecuentemente aparecían estaban tomados de
la cultura popular: refranes, cuentecillos, máximas...; aunque
también introducen el tema político en la segunda mitad
del siglo XVIII defendiendo las nuevas ideas liberales frente al absolutismo.
Transmiten un sistema de valores burgués: En el prólogo,
los distintos autores se dirigen a su público lector con un lenguaje
irónico e hiriente en el que dejan claro que lo que buscan es
ganar dinero y que lo que cuentan son mentiras y bromas. Lenguaje agresivo,
amor al dinero y desprecio de cualquier sentimiento, son valores que
contrastan con el ideal caballeresco de la ideología dominante.
Los almanaques perviven hasta nuestros días aunque su función
social ha cambiado.
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1.2.
Los pliegos de cordel
Son unos cuadernillos de pocas hojas. Su extensión varía
según la obra. En su origen fueron un pliego: hoja doblada dos
veces para formar ocho páginas. Posteriormente llegaron a tener
hasta treinta y dos planas o más.
Son hojas de bajo precio, sin encuadernar, fácilmente transportables,
destinadas al consumo rápido y posterior destrucción.
Se trata de un literatura fugaz comparable sólo al periódico.
Pueden adquirirse en las esquinas de las ciudades y en los pequeños
pueblos. La presencia de grabados facilita la comprensión, por
lo que solían ser utilizados como texto de lectura para niños.
Existía la figura de un ciego, transmisor oral o recitador, no
necesariamente ciego, que hacía de mediador entre la obra y el
público. Poco a poco, esta figura es sustituida por la del simple
vendedor callejero o buhonero.
Lentamente, ya a finales del s. XIX, los pliegos de cordel desaparecen
por diversas causas: la prohibición de los gobiernos, la evolución
de la sociedad y , sobre todo, la aparición de la prensa barata
y amarilla que le arrebatará en buena parte su destacado lugar
entre el público popular. 1.3. Los romances de ciego
Desde el siglo XVII hasta bien entrado el XIX, los pliegos de cordel
fueron vehículo de transmisión de romances vulgares, realizados
por autores iletrados que contaban las más diversas historias
acompañadas de grabados. La necesidad de rebajar el costo de
la edición - ya que se vendían a muy bajo precio - , hizo
que se copiaran textos anteriores y que un mismo grabado sirviera una
y otra vez para diferentes historias.
Sus temas centrales procedían de la tradición del romancero
y del teatro barroco: asuntos religiosos, históricos, de cautivos,
de valientes bandoleros, historias domésticas, amorosas, satíricas...
. Así, la gran tradición barroca, desdeñada por
los eruditos ilustrados del siglo XVIII, pervivió en estos pliegos
consumidos por las clases más humildes. También trataban
temas de actualidad: narraciones basadas en hechos reales como crímenes,
hechos históricos, acontecimientos políticos, etc...
Tienen una estructura fija:
a) Introducción: en los primeros versos, con un estilo barroco,
el autor anónimo pone de manifiesto que su obra tiene un marcado
carácter oral: invoca al público para que le preste atención
y a la Virgen o los Santos para que le ayuden a recitar bien el poema.
El autor suele hacer alusión a su estilo rudo y poco letrado
y califica su historia de rara, notable, caso admirable, etc. Esta introducción
tiene como finalidad preparar el ánimo del espectador distraído
y darle tiempo a que se acerque al grupo donde se va a empezar a cantar
el romance.
b) Desarrollo de la historia.
c) Final del romance: generalmente breve, en donde el autor se identifica
y pide perdón a su auditorio por las faltas cometidas.
Transmiten un modelo ideal de sociedad basada en los principios religiosos
católicos tradicionales. A pesar de que son historias de violencia,
venganza o sátira feroz, procuran ser para el lector una "escuela
de buenas costumbres". No obstante, muchos pliegos fueron prohibidos
por la Iglesia y figuraron en el Indice de libros prohibidos.
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2.
Folletines y novelas por entregas
En el S. XIX aparecieron multitud de publicaciones periódicas.
Junto a la prensa política aparecen periódicos nuevos,
con mentalidad industrial, que con la intención de aumentar sus
tiradas y llegar a todo tipo de público introducen en sus página
una sección literaria especial: los folletines: obras de autores
como Clarín, Dumas o Balzac se publicaron por capítulos
en los periódicos de la época.
Su desarrollo abarca desde aproximadamente los años cuarenta
del siglo pasado hasta bien entrado el siglo XX.
Hay que distinguir los folletines, sección del periódico
que publicaba por partes obras completas, escritas de antemano por sus
autores, de las novelas por entregas, que se iban escribiendo sobre
la marcha y duraban más o menos en función de su éxito.
2.1.
Las novelas por entregas
Son un fenómeno literario nuevo, ligado a nuevas formas de negocio
editorial. Tuvieron un gran éxito durante todo el S.XIX en el
que se produjeron de dos mil a tres mil novelas, de unos ciento cincuenta
autores. Las tiradas de cada entrega alcanzaban los doce o trece mil
ejemplares, lo que supone una altísima cifra en una sociedad
que no contaba con los medios modernos de publicidad y comunicación
de masas.
Estas novelas no llegaban al lector en una obra completa, sino por capítulos,
en cuadernos o pliegos. Mientras se sirven al público están
en vías de producción. Son novelas abiertas, en las que
se puede añadir en cada momento lo que se desee, en ellas son
frecuentes las improvisaciones y el propio autor, no sabe nunca cómo
acabará su obra.
El proceso de producción.Al editor de la novela por entregas
no le interesa la literatura sino la economía: su intención
es ganar dinero.
El primer paso es buscar una idea y un título sensacionalista
y llamativo que atraiga al público. Una vez definido éste,
el editor contrata a un autor a quien le dicta los elementos que debe
introducir en la novela y a quien paga cinco duros por cada entrega.
El autor puede ser sustituido por otro en cualquier momento, no es un
elemento importante y , de hecho, muchas novelas aparecieron de forma
anónima.
El segundo es realizar una especie de campaña publicitaria para
promocionar la obra:
. Se pegaban grandes carteles anunciadores en las paredes de las calles.
. Se editaba una primera entrega muy breve, que recibía el nombre
de prospecto y que se repartía introduciéndola bajo las
puertas de las casas. En ella se transcribía un pequeño
texto de la obra, que servía de reclamo y que acababa en una
situación de misterio.
. Se insertaban anuncios de la obra en los periódicos y boletines
de librería, en los que se indicaba las páginas, el tipo
de papel, el precio (un real), las características de las ilustraciones,
etc.
La forma de difusión determina que cada parte termine en un suspenso
o climax que provoque la apetencia de un nuevo capítulo. La historia
principal se corta continuamente por episodios secundarios para dar
interés y acción al relato. Tras la pequeña inversión
inicial el editor sabía el número de suscripciones que
la novela había conseguido, y ajustaba la inversión posterior.
Las novelas por entregas se dirigen a un nuevo grupo social: las masas
asalariadas, llegadas del campo a las zonas urbanas, nuevos lectores,
con bajo nivel cultural y económico, y, en su mayoría,
mujeres.
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Características
Este público femenino determina algunas de las características
de las novelas por entregas: predomina en ellas el tema amoroso: suelen
aparecer conflictos como el matrimonio y el adulterio, los hijos abandonados
de padre y madre desconocidos, etc...; el estilo es muy sencillo, tienen
poco texto escrito con grandes caracteres y en líneas separadas,
para facilitar la lectura. El texto se acompaña de grandes ilustraciones
a todo color.
Son obras con una estructura fija a la que se acomoda la historia.
No hay evolución interna de los personajes: éstos aparecen
totalmente definidos desde el principio: buenos, malos, héroe,
heroína, etc...; el estilo es sencillo; en él predomina
la denotación y apenas existen descripciones.
Suelen
ser novelas de aventuras en las que el protagonista lucha contra
un antagonista. Las peripecias son sencillas y queda bien diferenciada
la trama principal de los episodios secundarios.
Los protagonistas principales son los héroes: hombre o mujer
jóvenes, generalmente de clase baja, llenos de valor, capaces
del mayor sacrificio. La acción se desarrolla por la intervención
de tres personajes principales: la víctima, generalmente
una inocente mujer; el traidor, a quien se presenta al
principio de forma misteriosa y desdibujada, y el salvador, que
vence al traidor y salva a la víctima.
Los
temas más frecuentes son:
La orfandad:
La huérfana o el huérfano encuentra, tras un largo camino,
a sus padres.
La pobreza: La pareja protagonista: novios, hermanos... es pobre, pero
conquistará una fortuna debido a una herencia u otra causa.
La reconquista de lo perdido: la madre encuentra al hijo, el rey reconquista
el trono, etc...
La persecución y liberación final: la figura del malvado
actúa en la obra como perseguidor de la víctima, pobre
mujer raptada o prisionera, hasta que las fuerzas del bien o el valeroso
héroe logran rescatarla.
Los
dos autores más famosos de novelas por entregas fueron
Wenceslao Aiguals de Izco y Don Manuel Fernandez y González.
Algunas de sus novelas de gran éxito llevan por título:
María, la hija de un jornalero, La marquesa de Bellaflor, El
palacio de los crímenes, Pobres y ricos, del primero y El Marqués
de Sieteiglesias, El martirio del alma, La sombra del gato, La dama
de noche,del segundo.

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