GUÍA DEL
PROFESOR

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LA
LECTURA CRÍTICA DE LOS MEDIOS 7: Los textos verbo icónicos.
La fuerza de la imagen
Por Natalia Bernabeu
Morón
La diferencia entre razonar un
hecho o emocionarse ante él salta a la vista:
La razón nos convence; la emoción nos impulsa.
La razón analiza; la emoción hace militantes.
La razón nos distancia; la emoción nos implica personalmente.
Cuando leí en un periódico el revuelo que el reportaje sobre
los orfanatos chinos provocó en Gran Bretaña, antes que
aquí, no me afectó lo más mínimo. La crónica
explicaba con detalle la situación de las pequeñas abandonadas
por culpa de su género, pero no me conmovió. Tras haber
visto las imágenes siento una profunda pena por esas niñas,
aborrezco a los que las ataron y odio el sistema que presionó a
sus padres hasta abandonarlas. Otros espectadores fueron más allá
y decidieron adoptarlas.
Xavier
Obach. El tratamiento de la información
y otras fábulas. Anaya.
Lo más importante que posee
la imagen desde el punto de vista significativo es su capacidad de impacto
emocional. Las imágenes nos atraen, nos convencen y, sobre todo,
nos emocionan. Cuando descodificamos una imagen, no solo realizamos su
lectura "literal": la imagen actúa sobre nuestro universo
mental en el que conservamos una serie de relaciones emocionales entre
escenas y sentimientos, entre emociones e imágenes. Así
es como éstas se cargan de connotaciones que surgen del mundo interior
de cada persona. Por eso la imagen es polisémica, por la diversidad
de sugerencias posibles que encierra.
Cuando texto e imagen se combinan para formar un mensaje ya sea
periodístico, publicitario o de otro tipo- establecen entre sí
diferentes relaciones significativas.

7.1.
La lectura de imágenes.
La función sugestiva
de la imagen Las imágenes transmiten un caudal de datos que está
ahí con una determinada finalidad. ¿Qué pretende
el creador de la imagen? ¿Qué recibe quien la ve? En función
de estos criterios, es fácil desembocar en la distinción
de tres funciones fundamentales de la comunicación por imágenes:
la informativa, la recreativa y la sugestiva. (
)
La función sugestiva de la imagen es la más interesada:
pretende obtener algo de nosotros, no dárnoslo. La imagen publicitaria
y la propagandística tienden a que compremos un producto o nos
adscribamos a una actitud o a una idea. Hay una función proselitista
de la imagen que trata de ganar adeptos para algo, ya sea en el terreno
material, ya en el espiritual o vital.
Manuel
Alonso y Luis Matilla: Imágenes
en acción. Akal.
En nuestra cultura asociamos automáticamente
la visión de un hecho con su existencia: identificamos la imagen
con la realidad.
Sin embargo, las imágenes son siempre signos de algo ajeno que
incorporan diversos códigos comunicativos: unos generales, como
la gestualidad; y otros específicos, como el código gráfico
o el de relación compositiva entre los elementos que forman la
imagen. Para leer de forma comprensiva y crítica las imágenes
es necesario conocer estos códigos.
Las imágenes comunican de forma global y por la vía emotiva.
Por eso, a menudo, se producen a través de ellas comunicaciones
inadvertidas, se transmiten emociones, sentimientos, valores, etc. que
el receptor asume de forma inconsciente. Este poder de la imagen lo conocen
y utilizan los publicistas y otros comunicadores de la sociedad de masas.
Para leer críticamente las imágenes es importante tener
en cuenta:

a)
Algunos aspectos relacionados con el sentido de la percepción como:
La interacción fondo figura. Entre el fondo y la
figura se produce siempre una interacción. Generalmente, el receptor
de un mensaje icónico distingue entre el tema protagonista de la
imagen y el fondo o entorno que lo enmarca. Cuando esta diferencia no
está clara, el sistema perceptivo duda entre el sentido que debe
dar a la representación.
La tendencia a organizar los elementos de la imagen en grupos por
cercanía, continuidad o semejanza y a suplir los vacíos
existentes.
La tendencia a interpretar los estímulos perceptivos de
acuerdo al esquema más sencillo entre los posibles.
b)
Los distintos códigos comunicativos que interactúan en las
imágenes:
El código espacial.
La elección de la parte de realidad representada y del punto de
vista desde el que esta realidad se contempla (arriba, abajo, izquierda,
derecha), es decir, el encuadre.
Se hace siempre con una intención: objetividad/distorsión,
realismo/ engaño; etc. y da noticia de la posición física
e ideológica del autor del mensaje icónico.
Los códigos gestual
y el escenográfico. Al analizar una imagen es importante
detenerse en la sensación que nos produce la actitud y gestualidad
de las figuras que aparecen ( quietud, nerviosismo, tristeza, angustia,
serenidad..) y mirar detenidamente el fondo atendiendo a la escenografía,
a los aditamentos que están adjetivando el tema central (como el
vestuario, el maquillaje, los objetos que aparecen
)
El código lumínico.
El tratamiento de la luz puede añadir significaciones a la imagen:
una luz frontal aplasta las figuras y les da un aspecto vagamente irreal;
la iluminación posterior separa las figuras del fondo y agrega
tridimensionalidad a la imagen; la luz lateral y la cenital - que se dirige
de arriba abajo- acentúan volúmenes; y la luz de abajo a
arriba puede producir deformaciones inquietantes o siniestras (recuerda
la iluminación que se utiliza en algunas escenas de las películas
de terror). A menudo en las imágenes se utilizan también
los colores con una intención simbólica, como has estudiado
en el apartado del texto publicitario.

El
código simbólico. A veces, las imágenes representan
muchas más cosas de las que aparecen en ellas. Se produce entonces
un proceso comunicativo de carácter simbólico que hace posible
la representación de ideas abstractas o inmateriales. Las relaciones
entre los símbolos y aquello que simbolizan pueden establecerse:
por analogía: por ejemplo, la calavera que representa la muerte;
por relación causa-efecto; o por pura convención social
libremente pactada: por ejemplo, la paloma, símbolo de la paz.
Los códigos gráficos.
Los instrumentos técnicos con los cuales se elabora el mensaje
visual determinan en muchas ocasiones algunas peculiaridades formales
de la imagen que matizan o modifican su sentido. Esto es lo que llamamos
códigos gráficos. Así, por ejemplo, cuando la realidad
se toma con una lente gran angular la imagen resultante produce una sensación
de lejanía de los objetos y figuras, aunque éstos estén
cerca, y aumentan en el receptor la sensación de profundidad: los
objetos cercanos se perciben con una acentuación exagerada de la
perspectiva.
Por el contrario, su una escena se toma desde lejos con un teleobjetivo
la sensación visual que produce es de cercanía y aplastamiento.
Por ejemplo, un grupo de personas tomado con un gran angular desde cerca,
dará la sensación de que hay poca gente y que ésta
está dispersa; en cambio, tomado desde lejos con un teleobjetivo,
la sensación será la contraria: de amontonamiento y gran
cantidad de personas.
Otro aspecto técnico que puede modificar el significado de la imagen
es el enfoque/desenfoque que a menudo se utiliza como elemento expresivo.
La parte enfocada de la imagen tiende siempre a realzarse.
Todas estas distorsiones pueden provocar ambigüedades o equívocos
en la apreciación de las imágenes por parte del receptor.
Los códigos de relación.
Los distintos elementos de la imagen que forman el conjunto del encuadre
establecen entre sí una serie de relaciones espaciales que sirven
para jerarquizar los elementos y ordenarlos en el proceso de examen visual
que realizan los receptores. El autor de la imagen puede, pues, en función
de las relaciones espaciales, establecer el itinerario de mirada del receptor,
y por lo tanto la interpretación del mensaje icónico. Existen
muchas formas de composición de la imagen: composición plana
o en profundidad, armónica o en tensión, estable o dinámica.
El autor juega con tensiones, equilibrios, paralelismos, antagonismos
complementariedades etc. que indudablemente aportan a la imagen un sentido
determinado.

La imagen subliminal
Los intentos más representativos
de nuestro siglo en materia de persuasión subliminal, se realizaron
usando como vehículo la imagen en movimiento. El procedimiento
consistía en intercalar una imagen inducida cada segundo de proyección.
Siguiendo este sistema, cada veinticuatro fotogramas se insertaba otro,
con una significación ajena al filme proyectado, conteniendo un
mensaje verbal o icónico dirigido al inconsciente del espectador.
(
). La velocidad de inserción, fue muy variable, aunque en
ningún caso el ojo humano lograba percibir el mensaje, que a veces
se concretaba en un simple símbolo, tal como ocurrió con
la utilización subliminal de la cruz gamada en la Alemania nazi.
Manuel Alonso y Luis Matilla.
Imágenes en acción. Akal.

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