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LA LECTURA CRÍTICA DE LOS MEDIOS 9: La imagen en movimiento

Por Natalia Bernabeu Morón

 

En la sociedad de información, gran parte de los datos que recibimos acerca del mundo que nos rodea y que contribuyen a crear nuestra imagen de la realidad nos llega a través de documentos audiovisuales. Son documentos o textos audiovisuales los filmes de la industria cinematográfica o los mensajes televisivos que de forma ininterrumpida y en distintos formatos ofrece el medio televisión.

Estos documentos utilizan también un código mixto que relaciona signos de distinto tipo:
• Signos icónicos: Son las imágenes en movimiento. En ellas reside la gran fuerza comunicativa de los mensajes audiovisuales.
• Signos lingüísticos: Son las palabras habladas que acompañan a las imágenes en un documento audiovisual.
• Signos sonoros constituidos por la música, los ruidos, el silencio y los efectos especiales.

9.1 Las características del discurso televisivo.
• Fragmentación. Los distintos programas pierden autonomía y son dependientes entre sí. Lo que da unidad a la fragmentación es la publicidad.
• Apertura o falta de cierre. No concluye nunca, es el propio espectador quien determina la duración del mensaje.
• Espectacularidad. Su ingrediente esencial es el espectáculo.
• Ideología. El discurso televisivo transmite códigos ideológicos tradicionales.
• Incitación al consumo.
• Banalización de contenidos. Con el fin de llegar al mayor número de gente los mensajes televisivos falsean la realidad y la reducen a estereotipos.
• Predominio de lo emocional sobre lo racional.

9.2. La vía racional y la vía emotiva.
El ser humano tiene dos formas de captación del mundo o de conocimiento: la vía racional y la vía emotiva. Una enciclopedia, una monografía o un ensayo, utilizan fundamentalmente la vía racional; en cambio, documentos audiovisuales como una película o un programa de televisión, utilizan, sobre todo, la vía emotiva.

La vía racional
• Se llega al conocimiento a través de procesos racionales como la
inducción y la deducción.
• En los textos que utilizan la vía racional predomina la
argumentación
• Se otorga sentido y valor a las cosas y a las personas basándose en procesos racionales:
persuasión. El receptor queda convencido de algo tras analizar los argumentos expuestos.

La vía emotiva
• Se llega al conocimiento a través de procesos emotivos como la
asociación libre: Consiste en relacionar dos elementos en función de su similitud o su contigüidad. Se atribuyen cualidades de un objeto a otro que se le parece o que está al lado de él.
• En los textos que utilizan la vía emotiva predomina la
transferencia: se atribuye a algo una causa o efecto que no le corresponde.
Se atribuye sentido y valor a las cosas en función de elementos emocionales:
seducción. El receptor queda fascinado ante algo y lo acepta de forma inmediata.

9.3. Los receptores como mercancía. La lectura crítica de imágenes en movimiento.
Los principales textos audiovisuales son los filmes y los mensajes televisivos. En el caso de las películas, el receptor adopta una actitud algo más activa ya que debe elegir la que desea ver, realizar el acto voluntario de comprar la entrada, desplazarse a la sala de proyección, etc. Con la televisión no ocurre así. Es la forma más barata de ocio que ofrece la sociedad de consumo, está en todos los hogares y sus mensajes son un flujo continuo de imágenes en movimiento que los receptores, en su mayoría, aceptan sin una selección previa. Por eso en este apartado nos centraremos en la lectura crítica de mensajes televisivos.
La televisión es un medio que se financia sobre todo a través de la publicidad. Los fabricantes de productos y servicios buscan insertar sus anuncios en aquellas cadenas que tengan mayor audiencia. Así, las personas fieles a esa cadena - las audiencias- se convierten en un bien preciado. Podríamos decir, por tanto, que si los anunciantes venden productos a los receptores a través de la televisión, ésta vende receptores a los anunciantes.
Para conseguir aumentar la audiencia, la televisión ofrece imágenes que buscan seducir al receptor, mantenerlo atento a la pantalla el mayor tiempo posible y provocar en él una serie de reacciones emocionales que lo lleven a adherirse sin ninguna actitud crítica a determinados contenidos, ideas, valores, etc.
Para leer críticamente los documentos audiovisuales que la televisión pone a nuestro alcance conviene, por tanto, estar atento a los propios procesos emocionales y conocer cómo funcionan los mecanismos de fascinación y seducción en los que basan su eficacia los mensajes televisivos.

9.4. La fascinación y la seducción.
Los mensajes televisivos utilizan una serie de mecanismos que buscan despertar las más variadas emociones en el receptor y conseguir adormecer su sentido crítico.
• Creación de modelos: la televisión ofrece en pantalla personajes que se nos parecen con el fin de provocar una identificación del espectador con el modelo. Son personajes atractivos a los que se premia tanto narrativamente (al final, por ejemplo, la mujer buena será premiada casándose con un joven guapo y rico), como formalmente (los planos en los que aparecen serán siempre favorecedores).
• Creación de contextos: los modelos con los que se desea que nos identifiquemos aparecen rodeados de objetos, paisajes, personas, etc. de gran atractivo o que poseen una serie de valores positivos que el receptor atribuirá también al modelo.
• Utilización de mecanismos de seducción y fascinación.
Los mensajes televisivos seleccionan contenidos que seduzcan al receptor explorando los rincones más oscuros de su psiquismo. De este modo prefieren tanto los temas ligados a la vida (eros) como el vitalismo, la belleza, la juventud…; como los relacionados con la muerte (thanatos), tales como la pornografía, las situaciones de riesgo, la violencia o el "mercado del dolor": esos programas en los que las personas cuentan sus más íntimas y terribles experiencias.
También buscan la seducción a través de elementos formales como la música, la apariencia de los protagonistas (la mirada, el gesto, la forma de hablar, el maquillaje), o el movimiento (locutores que se desplazan, irrupción continua de personas en el plató, cambios rápidos de planos, etc.)
Los mensajes televisivos persiguen, además, fascinar. Para ello seleccionan aquellos aspectos de la realidad que interesan y los ofrecen de forma que el receptor quede deslumbrado y adormecida su racionalidad. En ese momento se produce el predominio de las emociones y el receptor aplica las características de ese fragmento de la realidad al todo, reconstruyendo así una nueva –y falsa- realidad.
FIN DEL DOCUMENTO

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